para leer

¿Que es lo que hace que una canción tenga éxito? Pues hoy en día sin duda lo que más influye es el tener un nombre reconocido (que hace que un grupo tenga unos cuantos miles de discos vendidos antes de saber siquiera como sonará) o una discográfica detrás (que es la que consigue que una canción suene una y otra vez en las emisoras de radio y TV hasta que te quedas con ella). La gran mayoría de los grupos o solistas que hoy venden miles de discos no pasarían del anonimato si no fuese por estas dos ayudas, como ya ha demostrado alguna experiencia. Y es que una canción ha de ser muy buena para que te suene bien desde la primera vez sin ni siquiera esperar nada de ella.

Sin embargo, una cajita de recuerdos fue una de esas rarezas, extrañas canciones que me consiguió enganchar cuando se la escuché por primera vez en directo al grupo Gato Idiota en un concierto al que había ido para ver al grupo de mi hermano. Al día siguiente del concierto seguía con ella en la mente, así que no tardé en visitar la página web del grupo para buscar aquella canción que había escuchado y no sabía muy bien como se llamaba. Como en la web tenían unos cuantos de sus temas, no tardé en encontrarla y bajármela desde allí.

El grupo leonés Gato Idiota en concierto

¿Y quien son estos Gato Idiota? Pues un grupo leonés de pop/rock, que ha estado ensayando y dando vueltas por los escenarios con diferentes nombres y formaciones desde el 2002, hasta estabilizarse en la actual tras ganar el CyL Music Festival del 2006. Justo gracias a ese triunfo editaron a principios de este año 2007 Buenaestrella, su primer disco, que incluye este estupendo tema que comento y alguna canción más ciertamente interesante. Pero bueno, quizás ahora lo que queráis es escuchar la canción que pone título a esta entrada del blog, ¿no?. Pues aquí os la pongo, para que podáis disfrutar de ella....

¿Os ha gustado? Pues para acabar os cuento alguna curiosidad y algún dato más sobre el grupo. Respecto a curiosidades, la primera, que yo podría haber formado parte de este grupo porque, justo unos meses antes de escucharles por primera vez me habían llamado porque buscaban bajista pero yo en aquella época ya estaba ocupado con los Golfos... Otra curiosidad más: que el baterista de la formación es uno de mis blogueros recomendados, el cancerbero.

Si os ha gustado la canción, podéis descargaros el disco Buenaestrella completo en MP3 desde Internet. Los mismos componentes del grupo le han puesto disponible para que pueda escucharlo la gente. Eso sí, yo recomiendo que si os gusta os compréis el original en las tiendas FNAC, la web ZonaDeCompras o si sois de León en el Media Markt de León. Yo, por supuesto, ya le tengo ;-). De propina, os dejo la letra de la canción. Si queréis leerla, sólo tenéis que pulsar sobre el botón leer más de debajo (o continuar leyendo si te aparece ya en pantalla).

He nacido hoy de madrugada.
Viví mi niñez esta mañana
y sobre el mediodía
ya transitaba mi adolescencia.

Y no es que me asuste
que el tiempo se me pase tan deprisa.
Sólo me inquieta un poco pensar
que tal vez mañana yo sea demasiado viejo
para hacer lo que he dejado pendiente.

III

Odio la máscara y vicio
Del corredor de mi hotel:
Me vuelvo al manso bullicio
De mi monte de laurel.

Con los pobres de la tierra
Quiero yo mi suerte echar:
El arroyo de la sierra
Me complace más que el mar.

Denle al vano el oro tierno
Que arde y brilla en el crisol:
A mí denme el bosque eterno
Cuando rompe en él el Sol.

Yo he visto el oro hecho tierra
Barbullendo en la redoma:
Prefiero estar en la sierra
Cuando vuela una paloma.

Busca el obispo de España
Pilares para su altar;
¡En mi templo, en la montaña,

He andado muchos caminos
he abierto muchas veredas;
he navegado en cien mares
y atracado en cien riberas.

En todas partes he visto
caravanas de tristeza,
soberbios y melancólicos
borrachos de sombra negra.

Y pedantones al paño
que miran, callan y piensan
que saben, porque no beben
el vino de las tabernas.

Mala gente que camina
y va apestando la tierra...

Y en todas partes he visto
gentes que danzan o juegan,
cuando pueden, y laboran
sus cuatro palmos de tierra.

Nunca, si llegan a un sitio
preguntan a dónde llegan.
Cuando caminan, cabalgan
a lomos de mula vieja.

Y no conocen la prisa
ni aun en los días de fiesta.
Donde hay vino, beben vino,
donde no hay vino, agua fresca.

Son buenas gentes que viven,
laboran, pasan y sueñan,
y un día como tantos,
descansan bajo la tierra.

Aquel hombre fue con su hijo, de cuatro años, a unos grandes almacenes para ver a los Reyes Magos, que tenían instalado un quiosco junto a la sección de juguetería. Había mucha gente y los servicios de seguridad estaban muy ocupados con tantas familias que habían ido a lo mismo. El hombre, que era algo claustrofóbico, empezó a sentirse mal entre las multitudes, de manera que a la media hora de soportar la asfixia y los empujones decidió marcharse.

Al llegar a la calle notó que el niño que llevaba de la mano no era el suyo. El niño y él se miraron perplejos, aunque ninguno de los dos dijo nada. La reacción inmediata del hombre fue regresar al tumulto para recuperar a su hijo. Pero cuando pensó que seguramente no lo encontraría en seguida, y que tendría que ir a la comisaría para poner una denuncia, decidió hacer como que no se había dado cuenta. Entraría en casa con naturalidad, con el niño de la mano, y sería oficialmente su mujer la primera en notar el cambio. Confiaba en que fuera ella la que se ocupara de toda la molesta tramitación para recuperar a un niño y devolver al otro.

Afortunadamente, el niño no daba señales de angustia. Caminaba, dócil, junto a él, como si también temiera que la aceptación de error fuera más complicada que su negación. Entonces, el hombre notó que el niño todavía llevaba en la mano la carta a los Reyes Magos. Le dio pena y buscó un buzón de correos asegurándole que de ese modo llegaría también a su destino. Después, para compensarle, le invitó a tomar chocolate con churros en una cafetería.

Entró en casa con naturalidad y saludó a su mujer, que estaba viendo su programa favorito de televisión. El hombre esperaba que ella diera un grito y se pusiera inmediatamente a llamar a la policía mientras el fingía un desmayo para no tener que participar en todo el follón que sin duda se iba a hacer. Pero su mujer miró al niño y, después de unos segundos de duda, le dio un beso y le preguntó si había conseguido ver a los Reyes Magos.

-Hemos echado la carta en un buzón- respondió el niño.

-Bueno, también así les llegará- respondió la mujer regresando a su programa favorito de televisión.

No sé si es cierto lo que he visto
o es el efecto de una droga.
¡Qué bien! Hoy todo es tan distinto...
parece que el mundo funciona.

La gente ya no siente miedo,
las sombras tienen mil colores,
el viento barre los problemas
y en las pistolas crecen flores.

Y es que es tan alucinante
que hace días que no duermo.
Por si acaso al despertarme
veo que todo ha sido un sueño.

Porque nacemos indefensos
nos dan un nudo en el ombligo,
luego nos quitan nuestros sueños
y nos confunden en el camino.

Maldigo a todos esos locos
que quieren gobernar la vida
sin las palabras del poeta
y sin las manos del artista.

Y es que es tan alucinante
que hace días que no duermo.
Por si acaso al despertarme
veo que todo ha sido un sueño.